No quiero volver a ser quien era
- Encarni

- 8 feb
- 2 Min. de lectura

No quiero volver a ser quien era. No porque aquella mujer estuviera incompleta, sino porque ya vivió su tiempo.
Con mis hijos en casa hay ruido, caos y vida. Y es ahí donde me siento más completa. No era sacrificio, era plenitud. Mi vida estaba ahí, en ese estar constante.
Veinticuatro horas. Siete días a la semana. Así se construían mis días, y así tenía sentido todo.
La separación no me enseñó a estar sola. Me obligó a aprender algo mucho más difícil: estar bien cuando no están.
Aceptar que hay amor que no necesita presencia continua. Que el vínculo no se mide en horas compartidas. Que una madre no deja de serlo cuando aprende a soltar.
Y aun así, todavía me cuesta el tiempo que no están conmigo. No siempre, no igual, pero hay días en los que pesa. No porque dude del amor, sino porque hay ausencias que no se llenan con nada.
He tenido que aprender que estar bien no siempre significa estar cómoda. Que hay silencios que se habitan despacio. Y que adaptarse no es rendirse, aunque no fuera el camino que yo habría elegido.
No fue una renuncia. Fue un aprendizaje lento, incómodo y profundamente transformador.
No quiero volver a ser quien era, no porque fuera menos, sino porque hoy sé sostenerme incluso cuando la casa está en silencio.
Y desde aquí, desde esta mujer que aprendió a estar completa incluso en la ausencia, sigo construyendo mi vida.
Hay etapas que fueron perfectas. Y aun así, no estamos hechas para quedarnos en ellas.
Quizá el verdadero cambio no sea dejar de amar como antes, sino aprender a vivir con lo que ahora es.




Comentarios