top of page
Buscar

Trabajar para no depender: una lección que aprendí con el tiempo


Durante mucho tiempo, mi prioridad fue clara: mi familia. Dejé mi trabajo tras el nacimiento de mi primer hijo y me dediqué por completo a la crianza, primero de él y después de mis gemelos. Fue una etapa intensa y valiosa, pero también absorbente, en la que el trabajo remunerado quedó en un segundo plano.


Con el divorcio llegó una realidad para la que no siempre estamos preparadas. De pronto, entendí que el amor, el esfuerzo y la dedicación no siempre son suficientes para garantizar estabilidad. Tener tres hijos a mi cargo me obligó a replantearme muchas cosas, entre ellas una que hoy considero fundamental: la importancia de la independencia económica.


Compaginar trabajo, casa y la maternidad de cuatro niños no es sencillo. Requiere organización, renuncias y una gestión constante del tiempo y de la energía. Aun así, siempre he sido una persona inquieta, con una necesidad profunda de seguir aprendiendo y creciendo a nivel profesional. Formarme, reinventarme y mantenerme activa laboralmente no fue una decisión impulsiva, sino una necesidad que se fue haciendo cada vez más evidente.


Con el tiempo comprendí algo esencial: trabajar no es solo una fuente de ingresos. Es autonomía, seguridad y capacidad de decisión. Es poder elegir, negociar y construir un futuro con mayor margen de maniobra. Aprendí —a veces de forma dura— que necesitaba tener la sartén por el mango, no desde el control, sino desde la responsabilidad sobre mi propia vida.


Este aprendizaje no ha estado exento de culpa. A muchas mujeres se nos ha hecho creer que querer desarrollarnos profesionalmente es incompatible con ser buenas madres. Mi experiencia me ha demostrado lo contrario. Trabajar, formarse y aspirar a algo propio no resta; suma. Suma tranquilidad, autoestima y un ejemplo real para nuestros hijos.


Hoy sigo intentando equilibrar todas las piezas: familia, trabajo y tiempo personal. No siempre lo consigo y no siempre es fácil, pero tengo claro que la independencia no es un lujo, sino una base. Y que cuidarnos también pasa por no renunciar del todo a quienes somos más allá de la maternidad.


Este espacio quiere ser también un lugar para hablar de eso: de trabajo, de autonomía, de decisiones difíciles y de la importancia de construir una vida más consciente, realista y propia.


Soy Encarni, madre de cuatro niños, y escribo desde la experiencia y el aprendizaje constante. Si te has sentido reflejada en alguna parte de este texto, te animo a compartir tu historia. A veces, poner palabras a lo vivido también es una forma de avanzar.

 
 
 

3 comentarios


No paramos crecer y aprender

Me gusta

samuel
20 ene

Muchas fuerzas para quien este en estos momentos tan dificiles

Me gusta

epmjau
16 ene

Es difícil pero se sale adelante

Me gusta
bottom of page